Alexandro Baricco
Los que estamos infectados por el germen de la lectura en ocasiones sufrimos desencantos; las páginas pasan ante nuestros ojos no ya indiferentes, sino dejando un rastro de amargura... como el que de un amante ha recibido los mejores presentes no puede conformarse con simples regalos subsistenciales; es en esos momentos cuando los libros nos dejan de parecer apetecibles y la promesa de esa historia maravillosa pasa a ser una quimera... Tratamos de seguir leyendo por que la huida hacia delante es lo único que sabemos hacer cuando todo esta perdido.
Cada un vuelve a sus clásicos, esos escritores que nunca fallan y de los que siempre conviene tener algún titulo en reserva: para algunos Kundera, otros prefieren a Auster... algunos García Márquez; alguien que como un amigo, un amante, un compañero, nos coja de la mano (al final todo eso es lo que son los libros), nos ponga una venda en los ojos y nos lleve ante el océano y con un beso y un susurro en los oídos nos quite la venda: "tranquilo; sigue ahí y no se va a marchar".
Pero en ocasiones ya ni ellos sirven, muchos ya nos han dicho todo lo que tenían que decir o todo lo que nosotros queríamos que nos contara, y cuando vemos a alguien con "El Palacio de la Luna" o con "La insoportable levedad del ser" no podemos reprimir una sensación de envidia y la piel se nos pone de gallina; ya nunca estaré donde tu estas, lector suburbano o cafeínico, en este momento tu eres el elegido como yo lo fui hace tiempo, a ti te van a enseñar por primera vez aquello que a mi ya me enseñaron una vez y que nunca volveré a experimentar igual.
Siempre he pensado que la mayor parte de las cosas que hacemos, y leer quizás la que más, tienen el objeto de parar el tiempo en ese instante determinado en el que piensas que toda tu vida no es mas que un camino hacia ese instante... buscamos ese instante para tener algo que recordar, un beso, un capítulo, una cumbre, una sonrisa que vale por toda una vida de sin sabores... muchos creemos que el camino vale más que la posada, y es que la vida está repleta de eso pequeños hitos que la justifican plenamente.
De esto trata el ultimo libro de Alexandro Baricco, de cómo el protagonista trata de contar su historia de la única manera que sabe, a través de una carretera en la que cada curva sea un momento de su vida, una batalla perdida, un cuello de mujer, una historia de amor... bellísima historia.
A veces nos cuesta recordar el porqué continuamos, y nos parece que somos ciegos que vamos a tientas, como si ese amante, amigo o compañero que un día nos puso la venda se haya olvidado de llevarnos al mar y quitárnosla; entonces llega Baricco, con un susurro nos coge de la mano, nos lleva al cruce de caminos sin pedir el alma a cambio y nos quita la venda delante de un cartel infinito en el que caben todas las vidas y todas las opciones y nos dice: "Ahí están, elige la que quieras; en unas el camino es más corto, pero iras mas despacio; en otras el camino es más largo e iras más deprisa, pero no dudes que todas ellas te van a llevar al final para que llegues en el momento exacto".
Dedicado a todos aquellos que se niegan a quemar las naves y que siguen día tras día siguiendo sus sueños.
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